dimecres, 24 d’octubre del 2012

   Soy una barcelonesa de 39 años (rozando los 40!) y madre de dos preciosos mellizos de dos años. Soy madre soltera por decisión, no por accidente. He decidido abrir este blog para explicar mis vivencias, mis sentimientos y mi forma de vida actual, para así poder ayudar a alguna otra valiente que se atreva a dar este enorme paso.
  Para empezar esta historia hemos de retroceder unos cuantos años, cuando tenía los treinta y pocos, y solía hacer el comentario de " como a los 35 años no tenga novio fijo, me insemino!". Era una frase vaga y sin forma, verdaderamente no tenía ninguna intención de inseminarme. Pero fueron pasando los meses y seguía sin tener novio fijo, y la idea empezó a tomar forma. Ya no me parecía una idea remota, y aunque no me la tomaba muy en serio, no la descartaba. Y  llegaron los 35!! Aquí me lo empecé a plantear en serio. No tenía mucha suerte en las relaciones, no encontraba a mi "media naranja", aquella persona especial con quien compartir mi vida, y quería ser madre, no desesperadamente, aún tenía tiempo, pero tampoco quería ser una madre muy mayor (ya lo era suficiente), y me sentía fuerte e  independiente como para hacerlo. No obstante, me di un tiempo más, a ver si cambiaba mi rumbo. No cambió. A los 37 seguía sin pareja estable, y...me lancé. Había llegado el momento.

  25-10-2012

  Es un camino largo, y en mi caso, con muchas decepciones. En la clínica donde empecé el tratamiento me aconsejaron probar primero con la inseminación artificial. Días y días de pinchazos, pruebas, y por fin, la inseminación. Y lo peor, una larga espera de casi dos semanas ( se hacen eternas!!) para hacerte la prueba del embarazo. Negativa. Vuelta a empezar. Pinchazos, pruebas, inseminación, larga espera, y de nuevo análisis negativos.  Otra desilusión.  Llegué a hacerlo por tercera vez, siempre aconsejada por los doctores, y de nuevo otra decepción. Cambié de clínica, no me sentía ni comprendida ni respaldada por ninguno de los doctores. Para ellos era puro trámite, para mi eran sobretodo grandes desilusiones, sin dejar de lado un gran gasto monetario. En la nueva clínica todo fue diferente, me gustó el trato, mi doctor era una persona cercana y me sentí muy a gusto. Me pusieron en tratamiento para una fecundación in vitro. Reanudé la rutina de los pinchazos (y pensar que al principio me angustiaba ponerme las inyecciones...) y los seguimientos, hasta que llegó el día de la extracción de los óvulos. Tres días de espera y la inseminación. Y un gran dilema.  Me dieron la siguiente explicación: " Según las estadísticas, si te pones un óvulo, posiblemente no te quedes embarazada. Si te pones dos óvulos, posiblemente te quedes embarazada de uno. ¿Qué hacemos?"  Estuve tres días pensando, dándole vueltas, hablando con mi familia, con mis amigos, y seguía en la gran duda. Finalmente, ante el temor de una nueva desilusión después de tanto trabajo, decidí fecundarme con  dos óvulos.  Me dieron una foto de ellos, juntitos, uno al lado de otro. Que bonitos los encontré. Escribí debajo de ellos dos nombres, Biel y Janna. Y pensé "¿te imaginas??"

  26 - 10- 2012

  Ya lo dicen, lo mejor suele ser lo que más cuesta conseguir.  Ahora miro para atrás, y lo veo todo como el paso que tuve que dar para conseguir lo que quería.  Tengo un niño y una niña, Biel y Janna, preciosos, que se han convertido en la luz de mi vida. Es difícil encontrar palabras para definir lo que una madre siente, lo que yo siento, pero se puede reducir a un amor y una felicidad inmensa.
  Mi vida ha dado un cambio radical, y nada es fácil, ser madre soltera es complicado, y con dos niños, los problemas aumentan. Pero todo se puede superar con ilusión. Y de eso no me falta! Además, tengo la suerte de contar con mi familia, y con amigos de los verdaderos, que siempre están dispuestos a echarte una mano, o a escucharte cuando lo necesitas. Ahora sólo me falta encontrar al amor de mi vida para ser completamente feliz!!