dissabte, 3 de novembre del 2012

   Ya es sábado noche, los niños acostados. Hoy nos hemos quedado en casa todo el día. Están mucho mejor del resfriado, siguen con tos, pero ya no hay fiebre. La mañana ha ido bien, pero la tarde ha sido estresante. Los niños estaban pesados, tozudos y maleducados. Es lo que tiene tenerlos todo el día sin salir, por mucho que sea por su bien. Y a parte de agotada, me he quedado con el regusto amargo, con la típica pregunta de "¿me estaré equivocando?" . Janna es movida, con mucha chispa, pero obediente. Biel es movido, con mucha chispa y le cuesta mucho obedecer, te reta con la sonrisa en la cara, jugando para ver hasta donde puede llegar.  Te puedes enfadar con él las veces que quieras, que sigue y sigue. En días como hoy, es fatal. Y pienso, "¿me estaré equivocando?¿ necesitaría más mano dura? y si de verdad me equivoco, ¿será tarde para rectificar?" Tengo la convicción de educar a mis hijos sin violencia, pero en ocasiones es muy muy difícil aguantarse el bofetón. Luego pienso que sólo tiene dos años, es muy pequeño para entender las cosas. Seguidamente me contradigo y pienso que si con dos años se porta así, quizá no lo pueda dominar con más edad. Y acabo pensando que con todo, lo mejor que tienen es que son muy muy cariñosos, besucones y nada rencorosos. Y la sonrisa, el abrazo y el beso de un niño puede con todo. Mañana será otro día.

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